

El acné es un problema que puede afectar tanto a adolescentes como a adultos, pero cuando llegamos a la edad adulta intervienen multitud de factores que pueden provocar la aparición de brotes: el estrés, un desequilibrio hormonal, la contaminación. El tipo de piel que presenta mayores brotes de acné es la piel grasa. Para lidiar con esto y mantener los brotes controlados es necesario seguir unos cuidados específicos.
¿QUE ES EL ACNÉ?
El acné es una afección frecuente de la piel (cutánea) que ocurre cuando los folículos pilosos debajo de esta se obstruyen. La grasa y las células muertas de la piel tapan los poros y puede haber brotes de lesiones (a menudo llamados granos o espinillas).
CARACTERISTICAS DE UNA PIEL CON ACNÉ
- Espinillas
- Exceso de grasa
- Puntos negros
- Rojeces e irritaciones
Cuidar una piel con estas características exige emplear productos formulados específicamente para ello y ser muy constantes. Sea cual sea nuestra edad debemos acudir al dermatólogo para que inspeccione nuestra piel. Independientemente del tratamiento que nos prescriba, existe una serie de cuidados de la piel con tendencia acnéica que podemos y debemos seguir.

1. Desmaquillar la piel
Si eres alguien que le gusta utilizar maquillaje es indispensable que al final del día desmaquilles tu rostro correctamente y limpies a profundidad para evitar que los poros se “tapen”. Esto permitirá que la piel “respire” y evitará que se generen bacterias que puedan empeorar los brotes existentes.

2. Higiene facial
Utilizar un tipo de jabón indicado para tu tipo de piel que no contenga alcohol es importante. Es necesario limpiar el rostro tanto de día como de noche. Utilizar un limpiador apropiado te ayudara a eliminar el exceso de grasa, las células muertas y mantendrá los poros limpios.

3. Uso de exfoliantes
El uso de exfoliantes es recomendable siempre y cuando no sea agresivo con la piel, ya que esto puede empeorar la apariencia de los brotes. Los exfoliantes correctos para este tipo de piel pueden acelerar el proceso de renovación natural de la piel dejándola lisa, tersa y suave. (Pueden utilizarse una vez por semana)

4. Uso de mascarillas
El uso de mascarillas puede ayudar a absorber el exceso de sebo, eliminar impurezas y favorecer la detoxificación de la piel. (Pueden utilizarse un par de veces a la semana)

5. Hidratar
Erróneamente se cree que una piel grasa o con tendencia acnéica no necesita hidratación. Pero es necesario aplicar este paso sin importar el tipo de piel que tengas. Puedes utilizar productos oil free, ligeros y de fácil absorción. Las texturas adecuadas para pieles grasas son los serum y los geles.

6. Protección solar
Protegerte del sol será indispensable siempre, no importa la cantidad de productos que apliques. En el caso de tener la piel sensible y con brotes el sol podría hacer que luzca mas inflamada. Debes tener en cuenta que algunos tratamientos contra el acné pueden reaccionar al contacto con la luz del sol provocando aún más sensibilidad en la piel e inclusive manchas.
Lograr una piel sana es posible, pero exige un compromiso, una constancia diaria con la salud de nuestra piel. Si somos persistentes y adoptamos una rutina de cuidado específica, los resultados no tardarán en apreciarse.
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